Emesis inducida por quimioterapia

En este nuevo post acerca de uno de los caballos de batalla en la oncología, los efectos secundarios de los tratamientos contra los tumores. Las náuseas y los vómitos son el efecto adverso más frecuente en los pacientes en tratamiento quimioterápico, hasta el punto que puede llegar a hacer que se suspenda el tratamiento. Se producen hasta en un 70-80% de los pacientes que reciben tratamiento de quimioterapia.

Pueden acarrear importantes efectos secundarios en el paciente:

  • deshidratación del paciente
  • problemas nutricionales
  • alteraciones electrolíticas
  • deterioro físico
  • Efectos negativos a nivel psicológicos y sociales

La náusea es una desagradable sensación que se presenta en la parte posterior de la garganta o el estómago y que se manifiesta a intervalos, y que puede o no resultar en vómito. El vómito es el arrojo violento del contenido estomacal a través de la boca. La arcada es el movimiento del estómago y el esófago sin vomitar que también se le conoce como “amago o impulso de vomitar sin lograrlo. La náusea podría ser más preocupante que el acto mismo de vomitar.

Por lo cual cobra una importancia relevante el tratamiento y prevención de la emesis inducida por quimioterapia.

El principal factor desencadenante del vómito es el fármaco quimioterápico, estos se clasifican en función de su potencia emetógena se clasifican en:

  • Riesgo alto
  • Riesgo intermedio
  • Riesgo bajo

tabla

Según el momento de aparición de los vómitos se habla de emesis aguda, si ocurre en las primeras 24 horas; de emesis retardada, si ocurre tras las primeras 16-24 horas, o de emesis anticipatoria, que se produce antes de la administración de quimioterapia, se suele dar en pacientes en los que previamente se ha producido un episodio de emesis aguda mal controlada y se asocia a cuadros de ansiedad.

¿Qué podemos hacer nosotros para intentar controlar las náuseas y los vómitos?

Lo primero, es el cumplimento del régimen terapéutico prescrito por el Oncólogo

Además podemos tener en cuenta seguir estos consejos:

  • Reparte la comida en pequeñas cantidades (5-6 veces al día).
  • Evita olores desagradables. Es preferible que en los días posteriores al tratamiento otra persona se encargue de preparar las comidas.
  • Es aconsejable tomar las comidas a temperatura ambiente o frescas, ya que las calientes pueden favorecer la aparición de náuseas.
  • Come despacio, masticando bien los alimentos.
  • Evita comidas ricas en grasas (frituras, salsas, quesos grasos, leche entera, etc.), ya que dificultan la digestión.
  • Descansa después de cada comida, preferiblemente sentado, al menos durante una hora.
  • Respirar profunda y lentamente cuando se tengan náuseas.
  • Intentar distraerse hablando con la familia o amigos, oyendo música o viendo una película.
  • Usar técnicas de relajación.
  • Los suplementos nutricionales son convenientes y pueden ayudarle a obtener las calorías y las proteínas adicionales que necesita
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